Sustentabilidad y planeta tierra, ¿cómo vamos?

La sustentabilidad es hoy el concepto directriz de la actividad mundial que vela por la mantención de la vida en el planeta, y por la integridad y utilización juiciosa de sus recursos. Aunque aparece de múltiples maneras e interpretaciones en el discurso mundial a contar de la Cumbre de la Tierra en 1992, la sustentabilidad ha sido recientemente definida con abismante elocuencia y precisión por John Ehrenfeld, profesor hoy retirado del MIT, como “la posibilidad que los seres humanos y otras formas de vida prosperen en el planeta de manera perpetua”. Esto implica que la sustentabilidad no es un objetivo a alcanzar sino un concepto de existencia permanente, que debe entenderse como la expresión externa de una propiedad de un sistema complejo. En una veta similar, Robinson ha establecido claramente la diferencia entre sustentabilidad y el así llamado “desarrollo sustentable”, para reafirmar la noción que no son sinónimos y que lo que corresponde impulsar en las universidades, institutos, escuelas, liceos, instituciones y empresas es la sustentabilidad. El mismo Ehrenfeld en otra publicación establece claramente también lo inapropiado y contradictorio del así llamado “desarrollo sustentable”, y aboga por la sustentabilidad como el único concepto a mantener. ( http://sspp.proquest.com/static_content/vol4iss2/SSPP-v4.2.pdf )

Con toda su elocuencia y su potente mandato, la sustentabilidad es de hecho un asunto complejo. Es así que las discusiones sobre el tema para acordar sugerencias, planes o acciones concretas pueden complicarse cuando los detalles son examinados por partes interesadas que tienen diferentes opiniones. Hay urgencia por visualizar los escenarios futuros para nuestro planeta.

Y vaya que necesitamos visualizar los escenarios futuros para nuestro planeta. Veintidós años después de la Cumbre de Río de 1992, las buenas palabras y los discursos a favor del medio ambiente no han evitado que los principales indicadores para medir la sustentabilidad de la actividad humana hayan empeorado. El objetivo de contener el calentamiento del planeta en dos grados para final de siglo se aleja; los océanos son cada vez más ácidos; la biodiversidad desaparece a un ritmo desconocido desde la extinción de los dinosaurios; y la deforestación está alcanzando tales cotas que supondrá un costo para la economía mundial superior a las pérdidas derivadas de la crisis financiera de 2008. Así lo constató el informe  GEO-5, Medio Ambiente para el Futuro que Queremos,  elaborado y publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) en la antesala de la Cumbre Río+20 que se celebró en junio de 2012 en Río de Janeiro, Brasil. Dos décadas después de la Primera Cumbre de la Tierra, de 90 objetivos sólo había avances significativos en cuatro.

A fines de marzo de 2014, el IPCC (International Panel for Climate Change) entregó el Quinto Informe sobre Cambio Climático en el Mundo (IPCC. Fifth Assessment Report  http://www.ipcc.ch/report/ar5/ ). El informe aporta evidencia contundente acerca de la urgencia de contrarrestar el cambio climático. El calentamiento en el sistema climático es inequívoco y, desde la década de 1950, muchos de los cambios observados no han tenido precedentes en los últimos decenios a milenios. En relación a lo descrito en el cuarto informe del IPCC entregado en 2007, la atmósfera y el océano se han calentado, los volúmenes de hielo y nieve han disminuido, el nivel del mar se ha elevado y las concentraciones de gases de efecto invernadero han aumentado. El forzamiento radiativo total es positivo y ha dado lugar a la absorción de energía por el sistema climático. La principal contribución al forzamiento radiativo total proviene del aumento en la concentración de CO2 en la atmósfera que se viene produciendo desde 1750. En 2012 la concentración de CO2 en la atmósfera sobrepasó el nivel 400 partes por millón.

La influencia humana en el sistema climático es clara. Ello es evidente al observar las crecientes concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera, el forzamiento radiativo positivo y el calentamiento observado. Las emisiones continuas de gases de efecto invernadero causarán un mayor calentamiento y nuevos cambios en todos los componentes del sistema climático. Para contener el cambio climático, será necesario reducir de forma sustancial y sostenida las emisiones de gases de efecto invernadero.

En realidad la lectura del informe IPCC 2014 lleva a la conclusión que la tarea de reducir las emisiones de carbono es ahora más urgente que nunca.